Hidrosadenitis: cuando la piel nos habla de inflamación y metabolismo

La hidrosadenitis (hidradenitis) supurativa es una enfermedad inflamatoria crónica de la piel que suele aparecer en zonas como las axilas, la región inguinal, debajo de los senos o en zonas sometidas a una fricción elevada.

Se manifiesta mediante nódulos dolorosos, inflamación local, episodios de supuración, abscesos recurrentes y, en los casos más avanzados, fístulas o cicatrices.

¿Es la hidrosadenitis solo un problema de la piel?

No siempre. Cada vez hay más indicios de que la hidrosadenitis puede estar relacionada con la inflamación sistémica, el sobrepeso, el síndrome metabólico y la resistencia a la insulina.

En otras palabras, en algunas personas, la enfermedad cutánea puede verse agravada por un estado metabólico inflamatorio.

La relación con la resistencia a la insulina

La resistencia a la insulina significa que el organismo necesita más insulina para mantener la glucemia dentro de los límites normales. Esta hiperinsulinemia crónica puede favorecer la inflamación, los desequilibrios hormonales y el bloqueo de los folículos pilosos.

En la hidrosadenitis, esto puede contribuir a:

  • inflamación crónica persistente;
  • el empeoramiento de las lesiones cutáneas;
  • recidivas más frecuentes;
  • una recuperación más lenta;
  • asociación con sobrepeso y síndrome metabólico.

¿Qué análisis pueden indicar la presencia de resistencia a la insulina?

Para evaluar el metabolismo, pueden resultar útiles:

  • glucemia en ayunas;
  • insulina en ayunas;
  • índice HOMA-IR;
  • hemoglobina glicosilada HbA1c;
  • triglicéridos;
  • colesterol HDL;
  • circunferencia abdominal.

Los niveles elevados de triglicéridos, los niveles bajos de HDL y los niveles elevados de insulina basal pueden indicar la presencia de resistencia a la insulina.

El enfoque nutricional

En el caso de las personas con hidrosadenitis y signos de resistencia a la insulina, una estrategia lógica consiste en reducir el consumo de alimentos que provocan un fuerte aumento de la insulina.

  • reducción del consumo de azúcar;
  • la reducción del consumo de cereales refinados;
  • evitar los tentempiés frecuentes;
  • comidas menos frecuentes y mejor estructuradas;
  • pérdida de peso, en caso de sobrepeso;
  • ayuno intermitente, siempre que se tolere bien.

Este enfoque no trata directamente las lesiones, pero puede reducir el entorno inflamatorio y metabólico que alimenta la enfermedad.

Berberina

La berberina es un compuesto natural que se ha estudiado por sus efectos sobre el metabolismo de los hidratos de carbono y de las grasas. Puede favorecer la sensibilidad a la insulina, ayudar a controlar la glucemia y contribuir a reducir los triglicéridos.

En la hidrosadenitis, la berberina puede resultar especialmente interesante cuando se da alguna de las siguientes situaciones:

  • resistencia a la insulina;
  • niveles elevados de triglicéridos;
  • sobrepeso;
  • antojo de dulce;
  • síndrome metabólico.

No debe considerarse un tratamiento específico para la hidrosadenitis, sino un posible apoyo metabólico.

La curcumina y la boswellia

La hidrosadenitis es una enfermedad inflamatoria crónica, por lo que las sustancias naturales con efecto antiinflamatorio pueden considerarse como tratamientos complementarios.

La curcumina puede ayudar a reducir la inflamación sistémica y tiene efectos interesantes sobre el metabolismo. Las formas con mayor biodisponibilidad, como las liposomales o las fitosomales, pueden ser preferibles a la curcumina simple.

La boswellia contiene ácidos boswélicos, compuestos con efecto antiinflamatorio que se utilizan con frecuencia en casos de inflamación crónica.

En la hidrosadenitis, la curcumina y la boswellia no deben presentarse como tratamientos curativos, sino como apoyo antiinflamatorio general.

Zeolita local

En las lesiones que supuran o permanecen húmedas, la aplicación local de un polvo absorbente puede resultar útil.

La zeolita, gracias a sus propiedades absorbentes, puede ayudar a:

  • absorción de la humedad ambiental;
  • aliviar las molestias causadas por las secreciones;
  • mantener una zona más seca;
  • reducción del olor asociado al exudado.

La zeolita de uso local no trata la causa de la hidrosadenitis y no sustituye la consulta dermatológica, pero puede considerarse como un tratamiento complementario local para aliviar las molestias y controlar la humedad.

Un enfoque integral

En el caso de la hidrosadenitis, un enfoque lógico podría incluir:

  • evaluación de la resistencia a la insulina;
  • reducir el consumo de azúcar y de productos con harina;
  • pérdida de peso, si procede;
  • mantener la sensibilidad a la insulina;
  • remedio antiinflamatorio natural;
  • higiene íntima suave;
  • la reducción de la fricción y la humedad local;
  • Consulta dermatológica para los casos moderados o graves.

Importante

Los complementos alimenticios no curan la hidrosadenitis, no sustituyen los tratamientos recetados por el médico y no sustituyen una dieta variada y equilibrada ni un estilo de vida saludable.

En caso de abscesos dolorosos, fiebre, lesiones extensas, fístulas o un empeoramiento rápido, es necesario acudir al dermatólogo.

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